Las Técnicas de Estudio son un conjunto de acciones que realiza el estudiante para poder comprender y memorizar conceptos, principios, fórmulas o hechos de una manera más o menos duradera.
Gran cantidad de estudios realizados a estudiantes de todos los niveles educativos, han permitido establecer cuáles son las estrategias de aprendizaje más eficaces, que permiten, a estudiantes no experimentados, aprovechar mejor sus recursos intelectuales y mejorar sus resultados académicos.
Cada estudiante ha ido desarrollando sus propios hábitos de estudio para obtener los mejores resultados. Pero estos hábitos no siempre son todo lo eficaces que el estudiante desea y, como en cualquier actividad, unos resultan más que otros. De ahí la necesidad de adquirir unas técnicas de estudio que nos permitan alcanzar el objetivo de superar una oposición.
A continuación, vamos a dar unas indicaciones y consejos para que el alumno pueda mejorar su capacidad de estudio, de asimilación y de comprensión de ideas y que, junto al propio esfuerzo personal, la parte más importante, sea capaz de mejorar su rendimiento.
Es importante tener claro que, a partir de la decisión de comenzar la preparación para presentarse a una oposición, hay que cambiar el concepto de estudio, es decir, hay que olvidarse de la figura del típico estudiante de instituto y mentalizarse que el sistema empleado hasta entonces, darse el «palizón» en vísperas de los exámenes, no funciona para superar una oposición.
Superar una oposición supone un reto. Un reto que no todos son capaces de conseguir. Hay que tener en cuenta que aproximadamente, la mitad de los que se presentan van bien preparados y tienen posibilidades reales de aprobar y, por lo tanto, la otra mitad, no.
Ese reto exige renunciar a muchas cosas. Lo primero y más importante es establecer un horario y cumplirlo. Hay que habituarse a llevar un cierto ritmo para poder rendir más.
El principal protagonista de una oposición es el “opositor”. Todo lo demás, que gira a su alrededor, -centros de formación, profesores, preparadores, academias, temarios, apuntes, etc.- es secundario. Él es el protagonista, el que se tiene que examinar, nadie lo va a hacer por él. Por tanto, si de verdad se está convencido de lo que se quiere y es consciente del objetivo a alcanzar, ya tiene recorrido una parte importante del camino, la más llana, quedan las cuestas que hay que ir superando etapa tras etapa para llegar al final a la meta.
Una vez decidido a ser “opositor”, toda la energía se debe concentrar en ello. Debe ser como un empleo con un horario y una dedicación exclusiva, pero, sobre todo, lo más importante, es que esté bien organizado. El estar muchas horas no es sinónimo de aprender más, lo que hay que hacer es que el tiempo que se dedique al estudio se aproveche al máximo.
Preparar una oposición es un camino que se realiza por etapas, hay que ir alcanzándolas poco a poco, como bien dice el dicho: «sin prisa pero sin pausa». Hay que planificarla con el tiempo suficiente para estar en la mejor de las condiciones para superarla ya que la competición tiene dos frentes, uno mismo y los demás opositores, todos con los mismos objetivos. Por tanto, es esencial superar las etapas, al ritmo marcado, dedicándole todo el esfuerzo necesario para llegar a la meta propuesta.
Siempre se ha comparado la figura del opositor con la del deportista. Ambos exigen un gran espíritu de sacrificio y un entrenamiento continuado. El opositor es como el corredor de maratón, dónde no es importante la velocidad sino el ritmo sostenido y cuyas cualidades esenciales son la constancia, la tenacidad, la fuerza de voluntad, la autoconfianza y la motivación de llegar a la meta el primero.
A continuación se indican algunas estrategias que pueden mejorar la motivación:
■ Estudiar con atención, sin distracciones.
■ Concentrarse en la preparación.
■ Organizar inteligentemente el trabajo.
■ Dedicar el tiempo necesario a cada tema.
■ Mantener el hábito de estudio.
■ Comenzar la preparación a buen ritmo desde el principio.
■ Estudiar los temas, resumirlos y repasarlos hasta dominarlos.
■ Marcarse objetivos concretos y próximos.
■ Utilizar técnicas activas de estudio.
■ Fortalecer la autoestima.
■ Seguir las indicaciones de los tutores y profesores.
■ Ser constante.
Organización del estudio
La mejor virtud del opositor es la de ser organizado y saber planificar convenientemente su preparación. Es importante conocer las características propias de la oposición que se ha elegido preparar, su conocimiento es fundamental para organizar el trabajo.
Una mala planificación es sinónimo de fracaso, luego, hay que evitar a toda costa la improvisación y la falta de organización y, sobre todo, no dejarlo todo para el último momento ya que la competencia es muy grande. Hay que rehuir de la improvisación y de la anarquía.
Con la planificación del estudio que realiza el profesor-tutor, y con las horas que se van a dedicar diariamente al estudio, todo opositor debe hacer su propio cuadrante de trabajo que deberá seguir lo más fielmente posible.
Esto tiene una doble finalidad, por un lado obligarse a respetar lo que uno mismo se ha marcado como obligatorio y, por otro, si un día no lo sigue, por cualquier motivo que pueda surgir, verse en la obligación de recuperar lo que estaba marcado y en su momento no se realizó. Es una forma de compromiso personal.
Una vez organizado el trabajo, es importante coger cuanto antes el ritmo de estudio y no flaquear, no hay que retrasarse en el estudio de los temas ni en la realización de los ejercicios, pero tampoco es necesario adelantarse, simplemente hay que respetar los tiempos para una preparación eficiente.
De todos modos, a la hora de hacer la Programación, hay que tener en cuenta que esta debe ser:
Realista. Para poder cumplirla. Cuenta el tiempo diario de que se disponga.
Flexible. Teniendo en cuenta que van a surgir imprevistos que van a modificar las previsiones marcadas y que habrá que recuperar.
Revisable. Aunque el programa sea realista, es posible que en determinadas circunstancias haya que modificarlo, por distintos motivos: demasiado ambicioso, excesivamente relajado, cambio de tu situación profesional o familiar, cambio de las fechas de examen, etc.
Personalizada. El plan de estudio debe ser personalizado, basado en lo analizado hasta ahora, y de acuerdo con las indicaciones del profesor.
Escrita. Para que comprometa más. Para que no se olvide. Para que, en todo momento, esté a la vista y se pueda confirmar que se va cumpliendo.
Equilibrada. A cada tema hay que asignarle el tiempo necesario. Nadie mejor que el propio implicado sabe cuál es el grado de conocimiento que tiene sobre el tema objeto de estudio. Por tanto, cualquier necesidad referente al tiempo de estudio se debe ajustar con el profesor-tutor.
Métodos de estudio
Para prepararse una oposición no es válido el método usado tradicionalmente en el colegio o instituto, fundamentalmente por dos razones principales:
1. Hay una gran cantidad de información a estudiar.
2. No basta con aprobar, sino que hay que obtener la plaza.
Por tanto, es recomendable adoptar un método apropiado de estudio que permita sacar el máximo rendimiento posible al tiempo disponible y al esfuerzo realizado.
El método de estudio elegido debería comprender, al menos, estas fases:
1. Lectura comprensiva.
2. Subrayado o marcado de la información importante.
3. Realización de un esquema de los temas.
4. Realización de un resumen de los temas.
5. Repetición de los esquemas y resúmenes para aprenderlos.
6. Repasos para fijar los conocimientos.
Lectura comprensiva
Se trabaja siempre con partes que tengan estructura y sentido propio: por ejemplo, un tema completo, un apartado concreto del tema, etc.
Hay que realizar, al menos, dos lecturas del texto:
Prelectura. Como primer contacto con los temas de estudio, no se trata de entenderlo todo, sino de captar las ideas principales del tema. Esto permite tener una primera impresión del tema y estimar el tiempo que posteriormente costará leerlo detenidamente y trabajarlo.
Lectura comprensiva. Se trata de realizar una lectura atenta y profunda, con el objetivo de identificar las ideas principales y secundarias, tratando de entender lo que dice el tema. Durante esta lectura es importante ir anotando las posibles dudas que vayan surgiendo para poder resolverlas posteriormente.
Subrayado o marcado de la información importante
El subrayado o marcado es una parte muy importante del método de estudio, porque hace que la lectura sea un acontecimiento activo por parte del opositor, multiplicando su capacidad de retención en la memoria.
Además, aumenta la atención y evita las distracciones, facilita la comprensión del texto y la localización de ideas principales y ayuda en la preparación del esquema al simplificar el texto. Si se hace correctamente, permite eliminar lo superfluo del texto que no contiene información relevante.
No hay que subrayar todo el texto, pues eso no sirve de nada, hay que subrayar las palabras-clave del texto, las que concentran las ideas más importantes. No subrayar frases enteras. Las palabras subrayadas tienen que tener sentido, porque luego al leer el texto hay que centrarse en ellas.
Hay muchos procedimientos para subrayar como los lápices de colores, los rotuladores, los bolígrafos, pero la mejor herramienta son, sin duda, los rotuladores fosforescentes.
El subrayado hace que el estudio sea más atractivo y agradable y facilitará la concentración a la hora de estudiar.
Realización de un esquema de los temas
Un esquema es una forma de organizar y estructurar un tema extrayendo solo la información más importante.
El esquema es, junto con el subrayado, la forma más efectiva de estudiar un texto, porque ahorra tiempo de estudio, ayuda a comprender y dar estructura al tema y la imagen del esquema se queda retenida en la memoria.
Para hacerlo hay que diferenciar bien las ideas, contrastándolas, para ello se puede utilizar distinto tipo de letra, color, o escribir a diferente distancia del margen. No hay que copiar todo el texto, solo palabras clave, el esquema debe caber en un folio.
Existen varios tipos de esquemas:
■ Llaves o barras, es el que mejor activa la memoria visual. Consiste en ir desglosando las ideas del tema por medio de llaves o barras, como en un árbol genealógico.
■ Numérico, consiste en ir numerando las ideas principales con 1, 2, 3… y cada idea secundaria con subniveles 1.1, 1.2, 1.3…. y así sucesivamente.
Una vez realizado el esquema, hay que comprobar que no falta ningún apartado y que el contenido se ajusta al tema. El esquema es importante tenerlo cerca cuando se esté en la etapa de aprendizaje y memorización y, además, ayudará a economizar tiempo y esfuerzo en el repaso.
Realización de un resumen de los temas
Un resumen es una versión abreviada del texto que se está estudiando, escribiendo frases completas que tengan sentido con las ideas más importantes del tema. Es importante que el opositor lo realice utilizando sus propias palabras lo que facilita la comprensión y el entendimiento del tema objeto del estudio.
Es una técnica de síntesis que habitúa al opositor a comprimir el tema y a redactar las ideas. Se elabora a partir de las frases y palabras subrayadas y tendrá una extensión aproximada de una cuarta parte del texto original, por supuesto esta proporción variará si el texto ya es muy denso de ideas. Si es más largo, no sirve para nada porque no se está resumiendo, sino copiando. Si es más corto, generalmente, faltarán ideas importantes.
Cada uno debe realizar sus propios resúmenes. La realización de resúmenes es especialmente útil en el caso que los exámenes de la oposición tengan cuestiones cortas, temas a desarrollar o preguntas tipo test, como es el caso.
Repetición de los esquemas y resúmenes para aprenderlos
Esta es la parte más memorística del proceso de estudio. En esta fase del estudio, se deberá cerrar el libro, los esquemas y los apuntes y tratar de repetir mentalmente, en voz alta o escribiéndolo en una hoja el tema que se ha estudiado, para comprobar si se ha aprendido y asimilado correctamente. Solo se debe mirar el esquema o el resumen si no se puede continuar, por no recordar más del tema.
Aquí termina la primera fase del estudio, la última fase es el repaso antes de realizar los test correspondientes.
Repasos para fijar conocimientos
Repasar consiste en volver a realizar todas las fases que se han realizado durante el estudio con el objetivo de que no se olvide lo aprendido hasta el momento.
Hay que tener presente que la memoria no es perfecta y se empieza a olvidar desde el primer momento en que se estudia, así que, con el repaso, se trata de ayudar a la memoria o no olvidar lo que se ha aprendido.
Antes de empezar a repasar, se debe intentar repetir el tema para ver que parte se ha olvidado, de esta manera se prestará mayor atención a esa parte durante el repaso.
Primero, se coge el texto subrayado y se releen con atención las partes subrayadas.
Segundo, se trabaja con el esquema realizado, completándolo (mentalmente o en voz alta) con las ideas del texto.
Tercero, se lee con atención el resumen realizado del tema.
Finalmente, se hace una repetición del tema sin mirar ni el texto, ni el esquema, ni el resumen.
Un repaso bien hecho sobre un tema trabajado no debería durar más de 20-30 minutos y asegura acordarse del tema durante mucho tiempo.
Se debe hacer un primer repaso al día siguiente de haber estudiado el tema. Un segundo repaso siempre la semana siguiente del estudio. El tercer repaso habría que hacerlo tras un mes desde el momento del estudio.
Si se dispone de mucho tiempo, es conveniente hacer frecuentes repasos pues son la mejor manera de fijar con seguridad los temas en la memoria y corregir los puntos más difíciles.
Lugar de estudio
No siempre es posible conseguir todas las condiciones óptimas de estudio, pero se debe intentar incorporar alguna de éstas:
Estudiar siempre en la propia habitación o en una específicamente destinada al estudio.
Siempre en el mismo sitio, así se asocia la habitación al acto de estudiar.
Estudiar siempre solo, sin compañía, para poder concentrarse mejor.
La temperatura de la habitación debe ser adecuada.
Intentar mantener el máximo silencio posible: lejos de ruidos de la calle, de la televisión, de familiares conversando, etc.
La mejor luz para estudiar es la natural, cerca de una ventana sin sol directo. Si esto no es posible, luz artificial adecuada.
La mesa debe ser la adecuada según la propia altura, ni muy alta ni muy baja. Debe ser bastante grande para que quepan todos los apuntes, libros, materiales, etc., y así no levantarse continuamente. La silla también adaptada a la altura, que no sea muy dura ni muy cómoda para no dormirse. Las más adecuadas son las sillas de oficina regulables en altura.
Planificar las sesiones de estudio para que duren 50 minutos y luego hacer un descanso de 10 minutos.
Cuando se estudie tres horas seguidas, se debe hacer un descanso largo de 30 minutos y aprovechar para comer algo o relajarse un poco.
Intentar estudiar siempre a las mismas horas para crear una rutina de trabajo. No hacerlo justo después de comer, porque dará sueño.
Apagar el móvil cuando se estudia y utilizarlo aprovechando los descansos.
Si no se tiene un espacio adecuado en casa, buscar la biblioteca más cercana y estudiar allí, el ambiente es muy adecuado y suele haber silencio.
Esperamos que estas recomendaciones ayuden a mejorar la manera de afrontar el estudio de la oposición y recordar que nadie va a regalar la plaza, hay que conseguirla con esfuerzo, dedicación y constancia que son las claves del éxito.
Y recuerda que la clave del éxito está en la constancia y en la disciplina.
